Las noticias de los telediarios
Estoy ahora entregado a la lectura de Homo videns la sociedad teledirigida de Sartori, del que más adelante ya comentaré que me ha parecido y viendo estos días los telediarios de algunas cadenas hay algo que quiero comentar.
Es absudo partir de la premisa de que la televisión ha de culturizarnos, en todo caso damos por el hecho el espectáculo que nos ofrecerán, bochornoso en muchas ocasiones y a veces ingenuamente aspiramos a obtener algo de información. Los telediarios serían una herramienta para estar al tanto de lo que sucede ahí fuera, o al lado mismo de casa, si las cosas se hicieran con un mínimo de rigor, objetividad y servicio público.
Hoy desgraciadamente un telediario es una ristra de imágenes sangrientas y otras muchas espectaculares de componente morboso. Ahora sí que se puede decir aquello de …”a la vuelta de la publicidad” veremos qué paso con ese barco envuelto en llamas, con ese hombre que saltó desde un décimo piso, con el terrorista que pensaba degollar a sus víctimas y cosas por el estilo. Nos las anuncian y anticipan como la verdulera en la plaza alabando las virtudes de su mercancía, para tenernos en vilo.
Con estos canales de nueva creación, los telediarios han entrado en una dinámica que rehuye cualquier atisbo de información para entrar de lleno en la ramplonería más absoluta. Los corresponsales son ahora “alcachoferos” reciclados de programas del corazón cuya pretensión no es dar información, narrar una noticia, investigar las causas y los porqués, sino hacer de su noticia algo agradable, atractivo, empleando para ello cualquier truco. El formato de estos telediarios reviste entonces la forma de un programa de entretenimiento tipo “el buscador“. De hecho al comenzar los telediarios ya nos ponen sobreaviso de las historias que nos va a contar, donde no faltan los chascarrillos de los presentadores que le dan así un aire más informal, de buen rollito con el televidente.
No entro ya a valorar por qué a la concentración del Madrid, al nuevo peinado de Beckham o a lo indispuesto que se encuentra Ronaldinho durante la semana, se le dedica más tiempo que a la sección de internacional, o por supuesto a infinidad de noticias que no tienen cabida en un telediario en el que las secciones dedicadas a “el tiempo” y a los deportes consumen casi el 50% del mismo.
Los dejo y me voy con Sartori, ya les seguiré contando.