A la hora de escribir, la biografía personal condiciona en gran medida, de ahí que buena parte de la literatura contemporánea se cimente sobre la banalidad, el aburrimiento y el consumismo, buscando un lector al que se bombardea con novelas históricas, de consumo rápido; usar y tirar, o leer y olvidar. Por ello los autores que han sufrido, Imre Kertesz, por ejemplo tienen un plus que les otorga a su creación algo real, profundo y tangible, como lo es el dolor.

Cervantes sufrió de lo lindo, publicó El Quijote tras pasar años cautivo en Argel y sacó adelante un libro que es un clásico y le granjeó fama universal. Vasili Grossman, en pleno siglo XX, quería saber que era estar en el frente así que pidió entrar en el ejercito, y estuvo como corresponsal del Estrella Roja cuatro años, cubriendo el avance del Ejército Rojo. Tomaba notas por doquier, que luego le servirían para sus libros. Vida y Destino está considerada hoy una de las grandes novelas del siglo XX. Muchos de los personajes los conoció Vasili en su época como corresponsal. Estuvo con el pueblo ruso en esos años dificiles y dio fe de lo que vio. A Stalin no le gustó tanta sinceridad y lo mando al ostracismo más absoluto, hasta que murió en la pobreza. Gracias a Dios su libro Vida y Destino fue publicado una vez que el había muerto porque alguien tuvo la gran idea de sacarlo del país microfilmado.

El libro es una polifonía de voces, de historias que se entrecuzan o discurren en paralelo. Así que después de haber leído 300 páginas la sensación es que el libro no es el convencional donde te cuentan una historia con un comienzo y un final con peripecias por el medio. Aquí no hay protagonistas absolutos, sino personalidades que se aunan, pinceladas aquí y allá para mostrar un mosaico de lo que era la vida en Rusia durante la segunda Guerra Mundial, con el tema añadido de que Vasili era judío y buena parte de su familia fue exterminada. Al tiempo que se lee Vida y destino es recomendable también leer Escritor en guerra de Antony Beevor, autor de obras como Stalingrado, o París Después de la liberación: 1944-1949, que recoge la abundante información atesorada por Vasili, para detallar como fue su vida en el frente durante los años que acompañó al Ejercito Rojo. Vasili, escritor tenaz, mandaba crónicas en las que se esmera, buscando la frase justa, aquella que mejor definía lo que sus ojos ven. Quería no obstante ficcionar la cruda realidad, y parió Vida y Destino, del que una vez lo acabe haré un comentario.