Me sorprende oir a los políticos hablar de los carriles bici y su implementación en las ciudades. Si queremos que las bicicletas sean una alternativa, silenciosa, económica y saludable al coche, se han de tomar medidas que tiendan a implantar carriles bici dentro de las ciudades, creando carriles que estén al lado de los destinados a los vehículos, como se hace en otras ciudades. En Gotemburgo por ejemplo tienes carriles para coches y carriles para bicicletas que recorren toda la ciudad. De este modo puedes ir con la bici, al trabajo, a la universidad, a la discoteca, a casa de tu novio/a, a la biblioteca. De ese modo la bicicleta toma sentido y se convierte en “un medio de transporte“. En nuestras ciudades españolas, lo más que se crean son carriles bicis periféricos, situados en los parques o en zonas no transitadas. Lo interesante sería que en plena Gran Vía Madrileña o en las Ramblas Barcelonesas se hicieran carriles bici. Pero con un par de calles se quedaría el asunto en algo anecdótico. Lo más chocante es que cuando se edifican nuevos barrios, no se ven carriles bici por ninguna parte. Si la idea es implementar carriles bicis, sería lógico hacerlo entonces, al tiempo que se urbanizan los solares, y no después cuando ya todo está montado y resulta casi imposible restar espacio al coche para otorgárselo a la bicicleta. De hacerlo el coste es infinitamente mayor.
Cuando he visitado Holanda o Suecia y he visto ciudades en las que la gente se desplaza en bicicleta, con un tiempo mucho peor que el nuestro, he sentido envidia. Si el calentamiento globlal obliga a tomar medidas, no estaría mal que nuestros políticos con la vista puesta a largo plazo tomaran medias encaminadas a que los ciudadanos podamos coger la bici, si ésta se convierte en un “verdadero medio de transporte” y no en un vehículo con el que pasear los fines de semana por alguna vía verde. Nos queda aún un largo camino que recorrer.

© Chufowski