En lo que a mí respecta sigo siendo hasta ahora el más más inepto de todos los humanos. No poseo ni siquiera un traje que pueda demostrar que en cierto modo he logrado poner orden en mi vida. En mí no hallará usted nada que apunte a alguna opción vital determinada. Aún sigo estando ante las puertas de la vida, y llamo y llamo, cierto es que con poco bríos, y no hago más que aplicar el oído, ansioso por si viniera alguien dispuesto a descorrer el cerrojo. Pero un cerrojo así es más bien pesado, y nadie querrá venir si tiene la sensación de que quien llama desde fuera es un mendigo. No soy más que uno que espera con el oído muy atento, y eso sí, soy perfecto como tal, pues he aprendido a soñar mientras espero.

Robert Walser. Los Hermanos Tanner.