El mercado siempre posiciona algún libro como “el libro de moda“, ese que más vende, del que todo el mundo habla lo haya leído o no, el que ocupa más páginas en los magazine de fin de semana, ese mismo libro del que luego podrás hablar con los compañeros de curro, con la pareja, la vecina del tercero, la gente que hace cola en la peluquería, porque es ya un libro del pueblo.

El libro de marras, titulado Los hombres que no amaban a las mujeres, lo llevo por la mitad, y es cierto que engancha, tanto como lo hacen los libros de Dan Brown, Matilde Asensi, Julia Navarro o Javier Sierra, que son superventas porque se leen con la misma facilidad con la que se ve una película, pues su lectura apenas induce a ninguna reflexión, siendo la lectura un mero pasatiempo donde pasar unas cuantas horas entregado a la lectura.

En el libro hay cuernos consentidos, sexo deseado e indeseado, empresarios corruptos, venganzas, misterios sin resolver durante décadas, periodistas comprometidos con la causa, una joven investigadora muy peculiar, todo ello narrado con la desenvoltura de un periodista que sabe de lo que habla y que tiene claro como contarlo.

Se ha comparado a Stieg Larssoncon Henning Mankell, porque ambos son suecos y el segundo sale mejor parado, porque se le da, lo que no sucede con Larsson la categoría de literato. Larsson falleció así que no sabremos nunca de que hubiera sido capaz tras la publicación de su trilogía Millennium (de la que falta por publicarse en España la tercera entrega La reina en el palacio de las corrientes de aire). De momento se seguirá dando cuenta del libro en papel, en blogs, en la radio y televisión, porque es el libro que todo el mundo tiene sobre la mesilla de noche. De hecho en el programa Página 2, donde dicen cuales son los cinco libros más vendidos de ficción y no ficción, en ficción, Los hombres que no amaban a las mujeres y La niña que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina (la segunda parte de la trilogía Milennium), ocupaban el 1º y 3er puesto respectivamente.