Los nombres del aire es un libro de sensaciones, de caricias, de atardeceres en la piel, un poema narrado en poco más de cien páginas donde el autor mexicano Alberto Ruy Sánchez nos lleva de la mano a la ciudad imaginada de Mogador, antes de la reconquista en territorio Andaluz, donde Fatma espera el amor apostada en su ventana, en el cuerpo de otra mujer, la sensual Fatma. El baño, el hammam, actúa como punto de encuentro, como una alcazaba de piedra, donde la religión no ha cabida, y el único mandamiento es el roce de la piel, el sacramento de la carne, el altar del deseo, la conjunción única de los cuerpos, masculinos y femeninos.

Una novela que ejecuta una brillante descripción del deseo femenino, perfectamente sugerido y evocado, ese vía crucis de espera y redención, el rechazo de hombres procaces que anhelan el cuerpo de Fatma, que desean verla sometida, sin saber que un alma de aire no puede domeñarse, porque es inasible, que el deseo traza surcos que solo los amantes conocen.