Acudió al médico porque no se sentía bien. No siento nada, le dijo al doctor. ¿Tiene fiebre, espasmos, perdida de memoria?. No, nada de eso, solo que no siento nada. No quiero decir que si usted me abre ahora en canal no sangre, eso no, pero si veo a alguien llorar me da lo mismo, si me hermano me cuenta sus problemas entre sollozos no me altero, si veo un accidente en la calle apenas echo un vistazo y me voy a otra parte, ni siquiera las palabras de odio que me dedica mi ex-mujer cuando nos vemos calan en mí, es más, me hacen reír, lo encuentro cómico. Todo cuanto me rodea es una película que yo veo desde el otro lado, como si el dolor no pudiera salir de la pantalla. ¿Qué tengo doctor, es algo psicológico, tengo una depresión?. Lucidez. No entiendo. Usted está lúcido. ¿Eso es malo?. Ni malo ni bueno. ¿Tiene cura?. Usted no está enfermo, está lúcido.¿Me recetará algo?. Le repito que usted no está enfermo, no requiere medicación. Ya, pero no puedo seguir así, yo quiero ser como antes. Quiero emocionarme con los goles de mi equipo, sentirme herido cuando mi ex-mujer me canta las cuarenta, despotricar de nuestros políticos, llorar viendo un musical, gritar en las manifestaciones, clamar al cielo por las injusticias que vemos a diario en los telediarios, ya sabe, ese tipo de cosas. ¿Ha cambiado algún hábito estos últimos meses?. Las cosas en el trabajo no van bien, así que hace unas cuantas semanas que trabajo a media jornada y mi tiempo libre lo paso en los parques, viendo pasear a la gente y charlando con los abuelos, con los que comparto banco, oyendo sus historias antediluvianas, sin hacer nada más que eso. Luego pico algo y me voy a dormir. ¿ve la televisión?. Apenas, nada. ¿la radio?, nada. ¿periódicos?, nada. ¿museos, conciertos, exposiciones, partidos de fútbol?, nada. Entiendo. No se preocupe, estamos de enhorabuena, lo suyo es una lucidez reversible, tan pronto como deje el parque y eche mano del mando a distancia volverá a ser de nuevo el que era. ¿tan sencillo?. Hágame caso, deje el parque, acomódose en su sofá por las tardes, aguante todo lo que pueda delante del televisor y venga a visitarme el mes que viene, le prometo que cuando venga a mi consulta usted ya será de nuevo dueño de sus emociones.
April 8th, 2007 at 1:30 pm
Muy bueno!
Un saludo