Cuando leo las cifras de la gente que muere atropellada en las ciudades, siempre creo que algún ángel de la guarda, hace guardas a troche y moche. Todos los días veo a ancianas cruzar avenidas sin mirar, con la mirada fija al frente. No sé si es una forma de eutanasia activa, o es que les falla la vista y el oído, pero eso de tirarse en medio de una calle, con los coches pasando como alma que lleva al diablo es como jugar a la ruleta rusa con media docena de balas en la recámara.