Dicen en el periódico que según una encuesta reciente sufrir un atentando yihadista es la mayor preocupación de los españoles y que esto nos da mucho miedo, al sentirnos en el punto de mira de un posible “atentado terrorista islamista”. La asociación entres los términos terrorista-islamista sale a diario en todos los periódicos, en las noticias de los telediarios, como si de un binomio evidente se tratara, para acabar formando parte del día a día de nuestro lenguaje como otros términos ya asumidos como “conflicto vasco” o “choque de civilizaciones”.
Despúes, en esta lista de miedos, están los efectos del cambio climático. Debe tratarse de un miedo irracional, porque si alguien tiene miedo a algo y puede evitarlo toma medidas al respecto para tratar de erradicarlo o minorarlo, en la medida de lo posible. En cuanto al cambio climático es cierto que es poco el margen de actuación que tenemos los ciudadanos de a pie. Vemos que a cuenta de la proliferación de cultivos para obtener biocombustibles, hace que estos cultivos no se dediquen a la obtención de piensos y harinas con la consecuente reducción de oferta y subida de los precios. Subirá el precio de la harina y de los piensos en breve nos dicen, también el de la leche al verse incrementado el precio del alimento de las reses. Hablamos de productos básicos. Si sube el precio de la leche lo hará también el de los yogures, el queso y cualquier derivado lácteo.

Comprobamos a diario que los gobiernos autonómicos desoyen resoluciones judiciales para edificar en territorios vírgenes, dando luz verde a su edificación a cambio de crear miles de viviendas, todas ellas innecesarias. Lo único que hay detrás de estas acciones es la obtención de ingentes sumas de dinero en la que participarán empresarios y políticos.
No hay interés general (porque como su nombre indica habría de beneficiar a la generalidad, no a unos pocos. ¿A quién beneficia la construcción en un municipio cualquiera la construcción de cien chalés y campo de golf en un terreno con escasos recursos hídricos. ¿beneficia a los del pueblo, que verá los chalés desde la distancia?. No, beneficia a gente de fuera que va allá de vacaciones a pasar unos días y a jugar al golf, sin importales un bledo la situación del municipio del que no tienen la menor intención de formar parte. Por general entenderíamos beneficiar a la gente del pueblo, toman medidas ques les faciliten las cosas y aumenten su calidad de vida,pero la satisfación que se busca es por el contrario la del foráneo o la del guiri que busca sol y playa. Al lugareño que le den, y que incordie lo menos posible, pues no tiene ni voz ni voto) por ninguna parte. Con el cuento de crear puestos de trabajo se deja de lado la sostenibilidad, se destruye todo el medio natural y se echan los residuos al mar, que hace de vertedero, sin que preocupe en absoluto a esos políticos amantes del desarrollo y el progreso la esquilmación de los mares y la desaparición fulminante de la flora y fauna marina. Lo que importa es el ahora, ese es su lema. Lo demás son romanticismo. El progreso es un monstruo que devora y se alimenta de cemento.

Sin embargo hay otros factores en los que los ciudadanos de a pie podemos tomar medidas. Esa construcción masiva de edificios en el litoral se ve alentada por una demanda real a la que sumar la especulativa. Esos que tienen mucho miedo a los efectos del cambio climático no tienen reparo alguno en derrochar tanta agua como puedan al ducharse o afeitarse, en gastar electricidad sin miramiento alguno, en dejar la tarjeta de débito recalentada cada fin de semana en un centro comercial, en comprarse un 4×4 o un carro de esos que chupan diez litros de gasolina a los cien, que estén dispuestos a endeudarse hasta la extenuación a cambio de adquirir una vivienda en primerísima línea de playa, sin importarle poco o nada, si se ha respetado el medio ambiente en su construcción o si pesa alguna resolución judicial. Esas viviendas frente al gran azul en el momento en que su nivel suba acabará engulléndolas y luego escupirá los cadáveres como el que escupe un hueso de aceituna. A quién pedir responsabilidades entonces cuando esto a pesar de sus miedos (subsanables) suceda. ¿al estado? ¿al cambio climático? ¿a su poca cabeza y necedad?.