Miguel Angel BuonarrotiGiorgi Vasari escribió está singular y amena biografía en 1550, que ahora, traducida al castellano por Pepa Linares y gracias a la editorial Acantilado llega al lector y por ende a mis manos. La biografía digo que es singular entre otras cosas por su reducida extensión, sólo 76 páginas, en un libro de reducido tamaño, en donde Vasari, pintor y arquitecto, loa en estas páginas las virtudes infinitas de Miguel Angel, un ser casi celestial hacedor de obras inmortales, que dejan sin aliento, artista excelso tanto en la pintura, escultura y arquitectura.

Esta obra fue escrita en vida de Miguel Angel, cuando éste tenía 73 años. Moriría poco antes de los 90, después de una vida dilatada en la cual Miguel Angel no hizo otra casa que trabajar.
Respecto a la muerte pensaba lo siguiente: Todo es nada, pues si la vida nos gusta, la muerte que es obra del mismo maestro no habría de disgustarnos .

Vasari hace hincapie en sus obras más notorias, sobre las que habla largo y tendido, remarcando su maestría sin igual, como si el el hierro se haya mudado en pincel dice respecto a sus esculturas, explica sus más y sus menos con los Papas y otros mortales que requerían sus servicios.
A fin de justificar un carácter que algunos tildaron de excéntrico, Vasari expone que un artista de tan magna envergadura requiere pensamiento, retiro y comodidad. En la última parte del libro es cuando Vasari cuenta anécdotas de Miguel Angel y nos acerca su pensamiento, y da algunos detalles sobre su personalidad y obras mundanas. Socorrió a sus parientes que cuidó de no tenerlos a su lado. Nunca criticó las obras ajenas sin haber sufrido antes agravios o persecuciones. Era de la opinión de que tener pocas actividades permite al hombre vivir en paz, si bien no observó tal afirmación. Atesoraba un sutil sentido del humor; un día frente a la estatua de San Marcos de Donatello le preguntó un señor qué le parecía la estatua, a lo que replicó, que jamás había visto obra con tal rostro de hombre de bien y que si San Marcos había sido tal, se le podía creer todo lo que había escrito.

Con respecto a los que le copiaban afirmaba “El que va detrás de otro nunca lo adelanta“. Esta biografía formó parte del proyecto de Vasari titulado “Vidas de los más ilustres arquitectos, pintores y escultores italianos, desde Cimabue hasta nuestros tiempos”, el cual otorgó a Vasari la consideración de padre de la Historia del Arte. Si ir al trabajo o la universidad, cada día le cuesta una hora en metro o en autobús, eche mano de este libro. Pasará un rato ameno con su lectura y conocerá algo más del artista que pergeñó obras, como La Capilla Sixtina, El David o Moisés entre otras.