Relatos02 Aug 2008 10:35 pm
Juntaba palabras como quien hace calceta, enhebraba los términos, desbastaba los folios de impurezas y luego ante sus ojos, leía y leía, llenaba los pulmones de viento y de humo de cigarros y enhebró también minutos y horas y días y así llego su final, cubierto de fardos de palabras cosidas a su piel, revestidas a su lengua y aún tuvo fuerzas para escribir su epitafio en una lengua que nadie conocía, cansado más de escribir que de vivir en un mundo hecho a su palabra.