Next sobre la globalización y el mundo que vieneAlessandro Baricco recopiló cuatro artículos sobre la globalización que había publicado en prensa y los editó en un libro con el título Next, sobre la globalización y el mundo que viene. Baricco dice de entrada no saber que es la globalización, así que se toma la licencia de especular sobre su concepción y génesis, acerca de lo que la gente entiende por este concepto, trillado y desprovisto de sentido, por el manoseo. Baricco disculpa a los que se manifiestan cuando el G-8 a bombo y platillo se reúnen, generando batallas campales, porque muchos de ellos ni siquiera saben contra que se manifiestan, pero no quieren formar parte del rebaño y les repugnan los esloganes.

Baricco se defiende diciendo que no cree que para hablar sobre la globalización haya que ser economista, que en caso de equivocarse no será por ser escritor, sino a pesar de ser escritor. Maneja bien las palabras. Sus artículos derrochan sentido del humor y lucidez, desmonta lo que creemos evidente, eso que forma parte ya parte del paisaje por repetición, sin llegarnos muchas veces a plantearnos ciertas cosas que sin darnos cuenta ya están ahí, digeridas sin la menor reflexión. El artículo que más me ha gustado es el dedicado a las marcas. Como escritores, músicos, periódicos, marcas, son mundos que habitamos, en los que encontramos cobijo y abrigo, donde estamos cómodos.

Creo que hoy la globalización la percibimos sólo bajo el enfoque del mercado. Si nos preguntan al respecto pensamos en mercados libres, donde los objetos circulan por el planeta, donde podemos comprar objetos por internet, o tener las estanterias de los supermercados habilitadas con productos de otros continentes y poco más, algo perfectamente irrelevante, porque en nada va a verse alterada nuestra existencia el hecho de gastarnos una pasta comprando objetos varios on-line o degustando las riquezas gastronómicas asiáticas o niponas. Se demuestra que la globalización no aumenta la calidad de vida de todo el planeta en términos generales, ni incrementa los salarios mínimos, ni mejora las condiciones de vida de la gente, ni implica unos mayores niveles de educación o sanitarios. La globalización permite, en todo caso, enriquecer a unos países a costa de los otros. Si podemos mover objetos, también podemos hacer lo propio con los residuos nucleares o comprar derechos a contaminar de los países pobres. Esa es la globalización que interesa a las grandes corporaciones, a las empresas transnacionales, para las que la globalización es un mundo de nuevas oportunidades, en el que aumentar sus beneficios, por mucho que nos den la matraca a todas horas sobre las virtudes y ventajas de este fenómeno de cuño reciente. Además, la globalización acelerará el cambio climático cuyo principal acelerante, en mi opinión es el consumo. Si las multinacionales consiguen que millones de personas en cualquier parte del mundo se conviertan en su clientes cuya meta sea consumir más, estamos cavando nuestra propia tumba.