Conviene, aunque es muy complicado, llegar a un libro como lector virgen, dado que la abundancia de información y el dinero dedicado al marketing, publicita algunas obras de tal modo que eso sumado a las entrevistas que conceden los autores hablando de su obra, poco margen hay para la sorpresa. De ahí que me guste recorrer la estanterías de la biblioteca y coger un libro al azar, de algún autor desconocido, sin haber oído nunca hablar del libro que tengo entre manos. Así ha ocurrido con Nieve de Maxence Fermine.
En poco más de cien páginas Yuko, el joven protagonista, sólo quiere escribir Haikus (poemas de tres versos y 17 sílabas) sobre la nieve. Para él todo es blanco y toda la belleza la aglutina en esa agua blanca. Está ambientado a finales del siglo XIX en Japón, y Yako desoyendo los consejos paternos, no quiere ser ni guerrero, ni sacerdote, él lo que quiere ser es poeta, pero como sus poemas son muy blancos, y es preciso si quiere devenir en poeta del Emperador, dadas sus buenas artes como poeta, colorearlos, por lo que le recomiendan que vaya a ver al maestro Soseki (que en su día fue Samurai, completando así todos los lugares comunes cuando hablamos de Japón), que a pesar de estar ciego, tiene toda la paleta de colores en su corazón.
Es clara la ilación de esta historia con la de Seda de Alessandro Baricco (ahora llevada a la pantalla grande). La historia es como un círculo que se cierra, con pocos personajes y todos interconectados. Las cifras son exactas, siete mil sílabas, siete años, siete polvos, el número siete. Los párrafos son cortos de textura nívea y sedosa, y Yako está en continuo movimiento, de ahí que no nos de tregua, si bien ese cambio que experimenta por mucho que se revista de cultura zen no deja de ser superficial. La fuerza del amor hacia las mujeres, es la fuerza motriz y renovable que impele a los hombres del libro a llevar a cabos sus creaciones, a alcanzar la perfección en el arte de la escritura, para lo que es necesario a su vez, controlar la danza, el baile, la pintura y la caligrafía.
Nieve, se lee en un santiamén y a pesar de que tiene todas las premisas para convertirse en un libro muy vendible, por su amena historia y su liviana textura, dudo que me deje el menor poso, porque hay libros que como la Nieve se funden a la primera de cambio y desaparecen en el mar confundidos con otros millones de gotas de agua. Que una novela o un relato sea ligero y etéreo no se si es una bendición o una maldición. Para terminar y dado que el amor es caminar sobre el alambre, no podía faltar un personaje femenino funambulista.
La joven era funámbula y su vida seguía una sola línea. Recta.
Como colofón apuntar algo no sé si achacable al traductor o al autor
..desnuda y rubia de raza europea. (pag. 41). Pero ¿existe una raza europea?, o este término atiende a criterios geográficos administrativos, porque sino ahora mismo podemos empezar a hablar de la raza Riojana.
No confundir este libro con el de Ohram Pamuk del mismo título. El de este último es todo menos ligero. De hecho lo tengo pendiente de culminar desde hace más de dos años.
Autor: Fermine, Maxence
Título: Nieve / Maxence Fermine ; traducción de Javier Albiñana
Editorial: Barcelona : Anagrama, [2001]
Descripción física: 105 p. ; 20 cm
Colección:Panorama de narrativas ; 468
ISBN:84-339-6928-5