El perímetro de tu mirada
es un continuo deambular
por tierras fértiles
de flores inocentes
acantilados inquietos
ávidos de olas espumosas
senderos vetados
a los curiosos aventureros
en búsqueda de nuevas grutas
por las que descender a los infiernos
compraré un radar
con manual de instrucciones
para captar las señales
que emites
sacaré mi soledad
de paseo
con bozal y a la noche
cuando sólo los perros
sean los dueños de las calles
y los hombres de verde
levanten sus mangueras
poniendo la lluvia