Entra las soflamas de los cardenales, obispos y arzobispos oímos cosas como estas:

..en España se persigue a lo católico, impera el relativismo moral, se impone un laicismo fundamentalista y la Iglesia vive una situación martirial.

Vista la relación que el Gobierno socialista de Zapatero mantiene con la Iglesia no parece que se persiga lo católico sino todo lo contrario, pues se le sigue financiando y cohabitando lo laico con lo católico en las aulas. Que impere el relativismo moral, no está nada mal, así no debemos creer a pies juntillas lo que dicen unos curas que abanderaron y defendieron un régimen franquista pasando bajo al palio al dictador un día sí y al otro también, y fueron los primeros en acusar a todos aquellos herejes a su moral cristiana (nada relativa) a los que había que dar paseíllo, por no profesar sus ideas cristianas basadas en el perdón, la solidaridad, la tolerancia, el amor fraternal, etc…

Laicismo fundamentalista es un término que no acabo de entender. Sería como tachar a alguien de ser un libertario fundamentalista, como si el hecho de anhelar la libertad fuera trágico si se hace desde un punto de vista fundamentalista. Mejor nos iría si se cumpliera la Constitución y España fuera un país “fundamentalmente laico” y aconfesional, sin inferencias de la Iglesia, que como el perejil quiere estar en todas las salsas, no solo en el ámbito social, sino también político. Por último esa situación martirial no sé en qué se traduce. Antes sí que había personas, mártires, que morían en una hoguera a manos de la Inquisicíon, un invento de la Iglesia, y otros muchos que sienten su vida como un infierno por culpa de las ideas retrógradas de los curas, como esos homosexuales, que según los curas, son unos viciosos, enfermos, disculpando incluso a los curas pedófilas, porque según ellos son los niños los que les provocan. Demencial.