Peregrino que caminas por Logroño
Por las mañanas camino del currelo veo a muchos peregrinos, pasar por debajo del Arco del revellín o puerta de Carlos V y luego con palabras o gestos les indico el camino bueno a seguir. Cómo deben seguir por la calle Murrieta rumbo a Navarrete, por la Avenida de Burgos.
Hoy cerca del albergue dos peregrinos me preguntaban por qué abría a las dos y media de la tarde. Eran apenas las once cuando me los encontré. Para los que van andando, gente madrugadora, que decide caminar cuando el sol aparece, para una vez que comienza la chicharrina estar a buen recaudo, tener que esperar hasta esa hora, se les hacía muy cuesta arriba.
Como pude les hice entender que a la vuelta del albergue había más peregrinos como ellos y que al lado mismo tenían la Iglesia de Palacio por si querían alucinar viendo un retablo bárroco como Dios manda. A uno le vienen en mente la imagen del peregrino de hace siglos, que hemos visto en películas o hemos leído en los libros: gente humilde, con sandalias en los pies, hábito austero, cayado y bordón y ves ahora a estos caminantes del futuro, que pasan centelleantes, haciendo slalom a tu lado, sorteándote, aferrados a sus bastones con sus equipaciones de gore tex, y me pregunto si saben quién es Santiago y de qué va esto del Camino de Santiago. El Camino de Santiago se ha convertido en una forma económica de viajar, en un pasatiempo para las masas. Un manera no obstante sacrificada, muy sacrificada de conocer otros parejas y recorrer otros caminos.