Deposité el rencor en el congelador
en bolsitas especiales
esperé
una hora
dos horas
el tiempo necesario
luego fui hacia ella
con fines diabólicos
quería arder en el infierno
abrazarme a Belcebú
me demoré viendo una crónica marciana
y al asestarle el primer golpe
de mi rencor helado
el agua se extendió por su cuerpo
pecaminoso
apetecible
olvidé entonces el rencor
y opté por la lujuria