A tu imagen y semejanza
lo que quedó de mi fue un escorzo
una ilusión, una sensación menos que intensa
desposeído de mis defectos,
de mis perfectas imperfecciones
dejé de ser yo para ser tu yo
un Dios griego
la perfecta escultura escultural
un amante procaz e infatigable
el valeroso y leal soldado
pero encontré los pedazos
en el cubo de la basura
y la cola hizo su trabajo,
y si bien el remiendo
no es una obra maestra,
me reconozco más que antes
afrento tu indiferencia
y sigo mordiendo mis uñas.