Infinidad de libros versan sobre el silencio o al menos así queda plasmado en los titulos de sus obras; El silencio de Malka,El color del silencio, El peso del silencio, El silencio de los corderos, El silencio de las palabras, El silencio de las estrellas, El silencio del cuerpo, El silencio de los adolescentes, El guardián del silencio, El silencio del miedo, El silencio imposible, El Silencio de las sirenas, El silencio de la lluvia, El silencio roto, El silencio de la escritura, El silencio del
asesino, El silencio de la inocencia, El silencio de Dios, El silencio de la luna. El retorno del silencio, El silencio de los Rosales, son sólo algunos ejemplos.
Juan Manuel de Prada publicó también en 1995 un interesante libro de relatos titulado, El silencio del patinador y María Bolaños a su vez publicó El silencio del escultor. Espero que otros profesionales pueden compartir su silencio con todos nosotros y así nos encontremos en los escaparates con libros como El silencio del fósor, del impresor, del doctor, del vendimiador, del masturbador, del labrazor, del cazador, del pescador, del deshonillador, del encofrador.
Hay otros que además de hablar de su silencio nos hablan también de su soledad como ha hecho el juez Bermúdez en el libro escrito sobre su persona por su mujer, logroñesa de nacimiento, Elisa Beni titulado “La soledad del juzgador”. Si al juez Garzón se le criticó en su día, llamándole despectivamente juez estrella, a Bermúdez que lleva menos años en la profesión y se ha hecho popular a raíz del macroproceso del 11-M le caerán palos por todas partes. Sin entrar en valoraciones acerca de su oportunidad, me gustaría que si alguien lo ha leído me diera su parecer al respecto. La biografía de Garzón me resultó muy interesante, en especial los años previos a conseguir su plaza como Juez, pero este libro sobre la figura de Bermúdez no tengo intención de leerlo, entregado como estoy a la lectura de Vida y Destino.