Después de unas vacaciones, si son intensas y placenteras, uno llega a desconectar tanto que luego da mucha pereza entrar de nuevo en la rueda, asumir las obligaciones diarias, ver lo que vomita el televisor, oir los ladridos en las ondas, la ponzoña en los periódicos, repetir las mismas frases, los mismos diálogos, iguales gestos o muecas, similares reproches, atisbos de caricias. Algo de mí se quedó en el mar entre el oleaje, la arena y el salitre. Entre el canto de las gaviotas y los barcos a lo lejos faenando. Cuesta volver y uno llega a creer que podría vivir en vacaciones permanentes, si bien también es cierto que se disfrutan aún más porque son algo extraordinario después de un año de currelo, con anhelo de exprimir ese mes vacacional al máximo y poder cumplir al menos alguno de los sueños que uno guarda en el zurrón. Ahora hemos vuelto, al menos fisicamente, aunque parte de mi cerebro aún está por ahí divagando, surfeando mentalmente, en otra parte, en otro lugar…
August 3rd, 2008 at 8:55 pm
Bienvenido amigo. No sabes lo que me alegra poder leerte nuevamente. Tómeselo con paciencia. A los de las vacaciones de Julio, Agosto lo tenéis para recuperar. Que así sea.
Como siempre, el show debe continuar…
August 3rd, 2008 at 9:15 pm
pues sí Prometeo, jode de lo lindo volver a la normalidad, no obstante en agosto aún quedan dos semanas más para gozar, así que esto todavía no ha acabado