A todos aquellos que ahora tienen en mente reconquistar los territorios perdidos, Al-Andalus incluido, visto que les encanta volar por los aires, autoinmolarse o prenderse fuego a lo bonzo, no sé como todavía no han patentado las “bombas humanas nucleares”. En año 2007, en los albores del siglo XXI, las nuevas tecnologías permitirán ejecutar unos atentados más sofisticados que ponerse dinamita en el pecho con cinta aislante y volar por los aires llevándose por delante cuanto más gente mejor, como se viene haciendo en Irak, Israel… ¿No sería posible que hoy que la nanotecnología está tan desarrollada, a alguien le implantasen en alguna parte de su cuerpo, una bomba nuclear, de pequeñas dimensiones?. De este modo los efectos de la masacre sería aterrador, con miles de víctimas y así nos podíamos ir todos a freir churros antes de que algún meteorito se estrelle contra la tierra, o el cemento se nos suba a la cabeza y cimente en nuestro cerebro, impidiéndonos pensar (¿o ya ha pasado?). Seguro que estos devaneos que ahora son ciencia ficción en pocos años serán una realidad que formarán parte de ese nuevo terrorismo, al que contribuirán las guerras bacteriológicas, el uso de fósforo blanco y otras tantas sustancias que estarán en boca de todos.