el amor inalámbrico no sabe de cables
de cordones umbilicales, de promesas
se alimenta de ondas y facturas
se vierte en el ambiente por las tres habitaciones

sin vernos, sin tocarnos, sin olernos
las luces parpadean en el modem
un corazón tricolor que no deja de latir
y yo me reinicio cada día

buscas respuestas en el teclado
y solo oyes un ruido metálico
una risa masticada y devuelta
y el reflejo de un rostro malhumorado.