Las vacaciones comienzan a menudo mucho antes de hacer las maletas. Las nuevas tecnologías y la infinidad de revistas nos permiten atiborrarnos de guías, rutas, direcciones, a fin de que cuando llegamos al destino elegido, todo nos resulte muy familiar.
Viajar se ha estandarizado de tal modo, que escuchas los relatos vacacionales de quienes han estado en Egipto por ejemplo y son clónicos. Los mismos hoteles, las mismas comidas, iguales excursiones, parejas conclusiones. Para dar fe de haber pisado el país, se toman quinientas fotografías digitales para luego aburrir a los amigos y familiares con los periplos en el exterior y fardar agusto de lo bien que lo hemos pasado, en recónditos parajes.
En lugar de disfrutar durante las vacaciones, rebajar los níveles de ansiedad, no hacer nada y cargar las pilas, se regresa a menudo mucho más cansado y con el ánimo apaleado. Hay poco margen para la improvisación durante las vacaciones. Si vas con una agencia, en un grupo organizado, verás lo que te quieran enseñar. Lo curioso es como al regresar de las vacaciones los turistas hablan del país visitado, como si fueran expertos, y son capaces de sacar conclusiones de tipo social, económico, cultural, habiendo visto una parte insignificante de un país, o de una ciudad. Pero el afán para definirlo todo, por juzgarlo por comparlo nos lleva a estos disculpables comportamientos.
August 28th, 2007 at 7:30 pm
chufowski razón llevas. Somos muy pesados con nuestras vacaciones. Creemos que lo sabemos todo sin tener ni puta idea de nada. Vemos cuatro cosas y luego a cascar por ahí las virtudes o defectos de lo que hemos visto.